Pienso que es justo dedicarle algunas lineas a este tema cuando se habla de Salamina, no necesariamente mirándolo desde el punto de vista poético, sino más bien como un accidente en la historia del pueblo.
Lo que llamamos una nigua se puede entender en la anécdota que transcribo en esta página, y que encontré en el internet, buscando una información sobre Popayán, un pueblo que también conoció las propiedades de esta clase de "insectos".
« La pulga y la nigua, diminutos insectos, dice la anécdota, han sido habitantes de Popayán por tiempo inmemorial. Cuando los españoles llegaron al Valle de Pubenza, divisaron un reducido poblado que decidieron tomarse por su cuenta, ante el disgusto de los indios que allí habitaban. Estos, llenos de miedo al encontrarse con tan extraños personajes corrieron a refugiarse en los montes vecinos, dejando al parecer, desprotegido el valle en poder de los invasores españoles. Los indios desde lo alto de las lomas se limitaron a hacer fuerte algazara, con el fin de ahuyentarlos. Pero fueron en realidad las pulgas y las niguas los que sacaron corriendo a los españoles. Dejemos que sea el cronista, Don Juan de Castellanos, que nos lo cuente en los siguientes versos.
"Hallaron cuatro leguas de cercado y el pueblo de Popayán conmemorando; crecida población en gran manera y toda suntuosa cacería mas solo paja cubre la madera; y entre ellas una casa que tenía cuatrocientos estantes por hilera, tan grueso cada cual que no podía por una y otra parte rodeado ser de dos españoles abrazado. Alojáronse, pues, en un recodo ellos y bestias, y el servicio todo. Mas vieras luego sacudir las plantas y dar mil brincos al caballo laxo porque niguas y pulgas fueron tantas que no se vio reposo más escaso. Y así cubiertos hasta las gargantas, los echan del lugar mas que de prisa de manera que les hicieron la guerra en vez de los vecinos de la tierra".
Las niguas imperaron de tal manera en nuestro terruño, dice Jaime Vejarano, que al entrarse en los pies de los payaneses, les impedía caminar con la debida galanura, lo que nos valió en digno título de "patojos" con que universalmente se nos conoce »
Parece que en Salamina no se ha escrito anécdotas sobre este tema, aunque son muchas las historias que se escuchan, narradas por testigos de la época. Pero un canto a la nigua se hizo necesario, y así nació el siguiente bambuco, que describe con mucho humor lo que el cronista, Don Juan de Castellanos, no revela en sus versos.
LA NIGUA
Bambuco Autor: Bernardo Gutiérrez Compositor: Bernardo Arcila
Chiquita, chirriquitica, oriunda de Salamina, cuna de grandes poetas y capital de las niguas, colonizando los dedos llorosos de sirgüelillas la encontró el jabón de tierra al taponar sus rendijas.
En el alma de las uñas suelen guardas sus vasijas mientras que en las jarreteras los huevos se multiplican, no se ve la condenada, se siente sí cuando pica y hay una que es culibranca y otra que es culirojita.
Patojos y Casterailas al cielo claman justicia llorando lágrimas verdes que es el llanto de las niguas; a su tarea destructora no hay uña que se resista, ni dedo que no separe, colchón que no vuelva trizas.
La nigua es casi un microbio chiquita, chirriquitica, pero que rasca y que rasca, que pica, pica y repica, la nigua es casi un microbio chiquita, chirriquitica, y que cosa tan verraca si pica la hijueputica.
Para hablar de este tema, ya sea en Popayán o en Salamina, se usa el mismo lenguaje, el estilo jocoso. resultando asi las palabras que caracterizan a los habitantes de estas dos ciudades: los "patojos" y los "niguateros", seguramente una época distinta, con lo que queda demostrado que a la "señora nigua" hay que tratarla con mucho respeto.
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